¿Cómo podemos planificar y co- gestionar nuestras ciudades como bienes comunes?: arte cívica, antropología aplicada y planificación colaborativa

Adriana Goñi Mazzitelli

Adriana Goñi Mazzitelli es antropóloga social y cultural. PhD en Planificación de la Ciudad y del Territorio. Investigadora del Laboratorio Arti Civiche del Departamento de Arquitectura, de la Università degli Studi Roma Tre Italia. Estudia antropología, antropología urbana aplicada, arquitectura, historia del arte, planificación colaborativa.


Como citar esse texto: MAZZITELLI, A. G. ¿Cómo podemos planificar y co- gestionar nuestras ciudades como bienes comunes? Arte cívica, antropología aplicada y planificación colaborativa.V!RUS, São Carlos, n. 10, 2014. [en línea] Disponível em: <http://www.nomads.usp.br/virus/virus10/?sec=4&item=4&lang=pt>. Acesso em: 28 Out. 2020.


Resúmen

Nuestros territorios cotidianos se construyen a partir de planificaciones tradicionales que usan métodos sofisticados de decisióntop-down, están influenciadas por fuertes intereses económicos e imponen en forma tecnocrática y política cambios importantes en el espacio y ecosistemas de vida de las personas. En este artículo, presentaremos una tendencia alternativa en la construcción de los territorios que ha ido creciendo en los últimos cuarenta años, y que se ha nutrido de varias disciplinas así como de coyunturas sociales e históricas en mutación permanente. Desde los años 1970 y 1980, varios movimientos sociales y académicos inician a cuestionar las lógicas racionales y autoritarias de la planificación y a experimentar métodos y técnicas que involucren a las personas para acercar los procesos a la esfera de la vida cotidiana. Al interno de esta lógica emergente, el Proyecto Urbano o Territorial, fue considerado una oportunidad, una herramienta, para reconocer los recursos del propio territorio y reposicionar las capacidades y el rol de las comunidades locales en la salvaguarda y gestión de ellos (ALEXANDER, 1977). En los años 1990, las disciplinas humanísticas que inician a colaborar con el urbanismo, en particular la antropología, señalan que esta visión no está completa por la poca atención a los aspectos culturales e identitarios locales, agregando esta dimensión fundamental a la planificación (ALTHABE; SELIM, 2000). Al inicio de los años 2000, la revolución de los lenguajes multimediales y la consolidación del Arte Cívica terminan de conformar un escenario transdisciplinario que llamamos planificación colaborativa, que se traduce en centenares de experiencias de democracia emergente en el mundo entre artistas, universidades, gobiernos locales y comunidades, que refuerzan la práctica del Do it Yourself, contra la delega total y a favor de la salvaguarda y gestión colectiva de los bienes comunes (OSTROM, 2005).

Palabras-clave: bienes comunes, situaciones extremas, democracia emergente, planificación colaborativa, arte cívica.

Un planeta de Situaciones Extremas. Crecimiento Urbano acelerado, migraciones, urban divide, cambio climático, crisis hídrica y transición energética

En el último siglo se han privilegiado las ciudades como el centro del modelo de desarrollo económico y social, con resultados vertiginosos en la movilidad de las personas del campo a la ciudad y con el resultado que en el 2050 se espera que siete de cada diez personas en el mundo vivirán en la ciudad (UN Population Division, 2009). Las dimensiones de desarrollo de este fenómeno inciden sobre todo en la planificación urbana y territorial, que debe considerar también 75 millones de personas que emigran cada año en el mundo (BALBO, 2012). Las ciudades son el nuevo eje productivo y direccional, necesitando modelos de gestión a gran escala ya que se apunta a crear Mega Regiones, Corredores Urbanos y Ciudades Región, con números exorbitantes de habitantes que llegan a los 200 millones de personas. Estos Mega Sistemas urbanos, a decir de las Naciones Unidas, conllevan una serie de ventajas y en diversas regiones del mundo por ejemplo mejoran la inter conectividad entre las ciudades, creando actividades complementarias en los casos virtuosos (UNHABITAT, 2008). Mientras que para los críticos del sistema prevalente urbano crean mayores diferencias porque refuerzan los centros grandes y equipados, debilitando las funciones de los centros pequeños y producen fenómenos migratorios de abandono de las poblaciones locales y reducción de las pequeñas ciudades, shrinking cities. Por otro lado refuerzan economías que se alejan cada vez mas de la posibilidad de pensar a sistemas auto-suficientes y sustentables, con Estados y capitales internacionales que activan flujos de materias primas y mercancías a nivel global creando una nueva geografía que divide el mundo en áreas manufactureras, áreas de materias primas y recursos naturales, áreas direccionales y de servicios (HARVEY, 2012). Saskia Sassen (2014) señala que esta escala global crea nuevas áreas geográficas de derechos y otras donde la población viene expulsada y explotada creando nuevas desigualdades sociales globales.

Si además nos adentramos al interno de las ciudades encontramos en ellas un aumento de la segregación espacial así como de las fracturas urbanas entre diversas poblaciones, con graves consecuencias en la convivencia y gestión de servicios. Como señala Peter Marcuse la post-modernidad va de la mano de una partitioned city, una ciudad de enclaves, con mas de 800 millones de personas viviendo en slums, en condiciones espaciales y sociales extremas (DAVIS, 2006). Fenómenos como el Urban Sprawl, la sub-urbanización, que viene llamada también periferizacion, tanto en forma de barrios privados, gatted comunities (fortresses para ricos), o las favelas para poblaciones marginadas acentúan las segregaciones físicas que conllevan a divisiones sociales y culturales (MARGULIS; URRESTI, 1999). En general los gobiernos y sus sistemas de planificación deben correrles detrás para reparar, absorber u otorgar resiliencia a estas partes de ciudad consideradas disfuncionales, más que para ordenar una expansión y crecimiento urbano sustentable, donde todos sus habitantes sean sujetos con derechos.

Por otro lado, las investigaciones sobre los factores de cambio medioambiental señalan que para el 2050, más de dos tercios de la población mundial estará bajo stress hídrico y las formas completamente artificiales de cría y consumo de animales y alimentos nos alejaran completamente de las capacidades autónomas de producción del hombre (RIFKIN, 2001). Es decir que si no se inicia una planificación que prevé un consumo responsable de los recursos naturales, se podría llegar a una crisis hídrica y de alimentación real a mitad del siglo XXI.

El nivel de planificación global ya no puede ser una ilusión, como señalaba Ellinor Ostrom ya en los años noventa, los estados no pueden esperar una coordinación global para desarrollar políticas de responsabilidad ambiental y salvaguarda de los bienes comunes alinterno de las propias fronteras (OSTROM, 1990). Si bien los nuevos tratados ambientales internacionales han llevado en los últimos cuarenta años a promover en los gobiernos occidentales una atención hacia una transición energética que ha permitido a la economía de desarrollar una nueva versión verde; la Green Economy, ésta mantiene siempre como objetivo el crear surplus económico (RAITANO, 2012). La situación se agrava cuando las nuevas economías emergentes tienden también a perseguir el desarrollo/crecimiento, estando cada vez es más claro que los recursos naturales, no son el legado a las futuras generaciones, sino las fuentes económicas que se explotarán y defenderánpara garantizar la sobrevivencia futura, incluso con las armas como muestran los datos de las nuevas potencias del BRIC. Las previsiones de crecimiento del gasto militar entre el 2011 y el 2015 muestran aumentos del 140% China, 70% Brasil, 40% India y 31% Rusia en la compra de armas y sistemas de seguridad (NASCIA, 2012).

Movimientos contra-hegemónicos por los bienes comunes a escala mundial

Con la globalización, la escala de los capitales internacionales crece a nivel mundial, y desde New York a Seoul o Ciudad del México, los developers, y en los últimos años los speculative financiers, crean burbujas inmobiliarias que llevan a un endeudamiento del Estado sin control. Las deudas públicas se revierten en medidas de austeridad que recaen en los servicios públicos, únicos posibles compensadores de las injusticias sociales (HARVEY, 2012).

Este proceso de crecimiento-desarrollo, ha tenido históricamente oposiciones sociales de diversos tipos. En la primera modernidad, los grandes movimientos de obreros que acompañaron la lucha por los derechos de los trabajadores, invirtieron gran parte de sus esfuerzos en la construcción de un Estado de Bienestar, y en dejar en evidencia una contradicción inmediata del capitalismo, es decir el uso del sur plus para beneficio de la clase dirigente, y no para mejorar las condiciones de vida humanas. Tal vez uno de los errores mas grandes fue el de creer que los Estados, con la democracia representativa, podrían equilibrar las desigualdades de clases y elevar el nivel de vida del proletariado, así como integrar el subproletariado al sistema (MERKLEN, 2009). El modelo político de Welfare State, produjo instituciones estatales sofisticadas demasiado lejanas a las dimensiones de comprensión, decisión y control de los individuos en la vida cotidiana (Newman, Barnes, Sullivan and Knops, 2004). Los capitales privados han pensado primero en crear necesidades construidas culturalmente (CANCLINI, 2008) y luego han obligado a los Estados a endeudarse para dar mas casas, más infraestructuras, mas tecnologías, mas aeropuertos, trenes mas veloces, debiendo negociar para disponer de capitales de inversión, jugando en desventaja en las nuevas lógicas de gobierno de la modernidad (HARVEY, 2012).

Si bien el modelo dominante es devastador encontramos nuevos fenómenos de rebelión y de lucha por el derecho a decidir sobre la propia economía (HALL, 2012), la soberanidad alimentaria (Shiva, 2005), la defensa de paisajes y ecosistemas naturales, así como de patrimonios materiales e inmateriales de la humanidad (SCHROEDER, 2006). Los pilares en los que se basan las teorías alternativas al crecimiento y el desarrollo son los de crear una nueva cultura en defensa de los bienes comunes que apunten a; lareducción de consumos y de contaminación, la reconversión de todas las energías, materiales de la industrialización y de la urbanización, y la relocalización, de los bienes y productos, volviendo a formas de auto-consumo y producción local (VIALE, 2011).

Los impulsores fundamentales son los movimientos de la sociedad civil, pero muchos gobiernos, y autonomías locales, como las redes de ciudades de Slow Cities, apoyan estas luchas que miran a la justicia social y espacial de frente a una explotación de los recursos cada vez mayor, y a una pobreza extrema. La característica de este siglo es que las crisis económicas y las represiones policiales y militares están creciendo cada vez más, incluso en el Norte del mundo, como vemos con las revueltas en Le Banlieu francesas, periferias londinenses, los indignados de Madrid, o los movimientos contra la Austerity en Grecia que buscan una conexión global inmediata con la Primavera Árabe, los movimientos de liberación en Sudáfrica, o los tímidos Occupy desde Wall Street a Hong Kong (CHOMSKY, 2012). Gracias a las nuevas tecnologías por primera vez hay una conciencia global de los efectos del modelo económico vigente, que se repite en todos los continentes incluyendo un centro crítico Occidental; la falta de representación de la democracia y la mala praxis en su uso que deriva en la corrupción y concentración del poder (CASTELLS, 2012). Al mismo tiempo se hace evidente que la existencia de tantas experiencias alternativas, se están conectando pasando de las buenas prácticas locales a las redes internacionales, el objetivo es incluir en las decisiones ya no los stakeholders sino los right holders que crecen en la informalidad (ROY, 2005).

¿Que rol tiene la planificación al interno de este contexto?

Las experiencias de construcción colectiva de la ciudad y del territorio se encuentran a lo largo de la historia de la Humanidad presentes en cada geografía y período histórico. Sin embargo la capacidad de decidir y colaborar a la construcción del propio ambiente de vida ha sido expropiada de los individuos con la delega, por la cual cada individuo cede al Estado la gestión de estos bienes comunes.

En el Siglo XIX la consolidación de la planificación territorial y del urbanismo como parte de la conformación de este Estado benefactor que debía hacerse cargo de organizar la vida social y espacial de sus ciudadanos elige la vía de los modelos racionales de planificación en sintonía con la delega al Estado, y en gran medida al mercado, en la ideación y construcción de los territorios. En 1994 el urbanista italiano Marco Cremaschi anunciaba un momento de crisis extrema para la planificación racional de estos bienes comunes, que en los años se había alejado de la realidad social, y que no lograba escapar a la sectorialización en la que el Estado ha dividido la vida cotidiana. Él indicaba 3 grandes desafíos para la planificación: a) La necesidad de retornar a una escala reducida de la proyectación urbana y territorial, o canon antropológico de la planificación: b) El desarrollo de la actividad del PLAN como semantización de lugares y problemas en la creación y comunicación de significados del espacio urbano y de las necesidades de quien lo vive. c) La incapacidad de comunicar los resultados que generalmente vienen realizados en formatos físicos (mapas, planos o dibujos técnicos) y no como narraciones producidas en forma colectiva, capaces de encontrar una colocación con respecto al sentido común y las prácticas de quienes habitan estos lugares. Alessandro Giangrande (2004) experto en planificación estratégica agrega un cuarto desafío; la necesidad de contrastar la tendencia que en los procesos de planificación y proyectación privilegia sistemáticamente el conocimiento científico-disciplinario y el interés particular, es decir las representaciones del contexto y las normas sobre las cuales razonan y operan los técnicos y los portadores de intereses activos.

En 1999 John Forester señalaba la necesidad de renovar la práctica de la Planificación a través de las deliberaciones públicas, donde los habitantes de las ciudades y de los territorios rurales, junto a los planificadores y políticos, no solo decidan objetivos para el futuro, sino que aprendan en forma pública el pasado y el presente de su hábitat. Lo que Forester dice a los jóvenes urbanistas es que la planificación en la era de la complejidad no puede solo planificar considerando los fenómenos, los hechos, sino que se debe planificar definiendo una serie de valores; preguntarse junto a los habitantes y gobiernos, que debería ser honorado, protegido o trasformado en un territorio. Forester se asombra de las resistencias extremas a este tipo de planificación, no obstante la evidencia empírica en el mundo demuestra resultados extraordinarios. Una de sus observaciones sobre sus colegas y el urbanismo, es que esta refleja lo jerarquizado de la planificación y el no quieren perder el poder de los técnicos, cuando los mismos procesos enseñan que aceptar tener grass-roots decision makers, así como otras figuras que lean lo simbólico, al interno de los grupos de planificación, es fundamental para su éxito.

Los cambios sociales y políticos que mencionamos hasta ahora, no han puesto en crisis solo las formas de gobierno jerárquicas y poco transparentes, han puesto en discusión también el rol técnico racional de un tipo de ciencia que acompañaba estos procesos. Las circunstancias históricas cuestionan por un lado una ciencia basada en una fuerte tendencia a reducir los fenómenos naturales y sociales en mundos cuantificables y controlables que no tenían en cuenta la complejidad de la sociedad post-moderna. Por otro lado, la critica al sentido y a la ética de una ciencia que en varios casos miraba más a aplicar nuevos descubrimientos y modas. Por ejemplo el caso de las grandes periferias en el mundo, inspiradas a Le Corbusier (BOURDIEU, 1999), pero aplicadas sin entender el contexto social y cultural donde se inserían (MASSARENTI, 2007). Este abordaje con intenciones laudables de crear nuevas áreas urbanas donde dar oportunidades a la pobreza desalojada y expulsada de las ciudades (CALDEIRA, 2000), se transformo en la creación de islas de miseria y criminalidad juvenil (ROSSAL; FRAIMAN, 2009).

Pistas para un urbanismo y una planificación Colaborativa

Creemos que un nuevo paradigma en el urbanismo y en la planificación, que explora el diálogo con los habitantes y movimientos sociales esta tomando forma y es cada vez más una opción para nuevas construcciones colectivas de los territorios (DURAND, 2012).

En los años ’70 Cristopher Alexander desarrolla un método con varias técnicas que presuponen encontrar lenguajes comunes y motivar a las personas a construir los procesos de decisión democrática bottom-up, a través de la planificación y diseño de los espacios de vida cotidiana. Alexander (1977) señala que parece difícil alcanzar una visión común porque las personas poseen valores y visiones del mundo diferentes, sin embargo sostiene que existen centrosemotivos generales de la experiencia humana. En su investigación estudia estos centrosen diversas culturas, influenciado por la escuela de Environmental Psychology, creando una importante recopilación de emociones y reacciones universales de los seres humanos a estímulos ambientales, llamándola The Nature of Order. La provocación de Alexander al urbanismo tradicional es demostrar como las emociones son tan ricas e importantes como los factores racionales, y como es posible traducir estas emociones en proyectos a través de lo que él llama el pattern language. Los patterns son la materialización arquitectónica que en diversas culturas se ha dado a las emociones; el miedo, la calma, la ansiedad, entre otros, en relación a los espacios; abiertos, cerrados, etc.; a las sensaciones que crea el contacto con los materiales; la piedra, la madera, el agua, etc., y probando a despertar una reflexión colectiva sobre el bienestar que desencadenan estas combinaciones y el contacto del hombre con su hábitat.

Otra escuela de planificación colaborativa menos centradas en la arquitectura y mas en los planes y proyectos locales es la que impulsa el sociólogo Tomas Rodríguez Villasante, en los últimos treinta años. Como profesor de la Universidad Complutense de Madrid crea el CIMAS Iepala, instituto que recoge casos de toda América Latina y España de planificación participativa (agendas XXI locales, presupuestos participativos, planes de acción local, entre otros). Villasante pone en juego los aspectos relacionales y de poder, a través de la construcción de sociogramas con los distintos actores, del mapeo e identificación de alianzas o conflictos extremos que ayudan a recomponer la ingeniería social y política, imaginando junto a los movimientos sociales de indígenas, feministas, jóvenes, etc., nuevas formas de democracia participativa donde dar más poder a la base e invertir las jerarquías presentes en cada cultura (VILLASANTE, 2006). Esta corriente va de la mano de las lecturas mundiales que identifican una expansión y diálogo de modelos alternativos al de la democracia representativa, uno de sus mayores exponentes es Boavenutra de Sousa Santos en el CES Centro de Estudos Sociais de la Universidad de Coimbra en Portugal[1] (SANTOS, 2003). Allí recoge casos en contextos culturalmente lejanos a las formas democráticas que conocemos, como los distritos agrarios del Estado del Kerala en India, con 32 millones de habitantes, creando modalidades horizontales de planificación y decisión en un país de castas como la India o los presupuestos participativos en China que buscan nuevas formas de resolución de conflictos y de cambios graduales de los regímenes dictatoriales de frente al aumento de los conflictos sociales y a una critica a la corrupción del modelo gobernativo (ALLEGRETTI, 2012).

Arte cívica y antropología aplicada en la construcción de Nuevas Narraciones comunes

Crece cada vez más la necesidad de acompañar estos procesos con lenguajes menos racionales que fueran accesibles a todos, y que ayudaran realmente a realizar un salto cultural en las comunidades que no creían completamente poder tener voz en las transformaciones del propio territorio.

Para colaborar en esta tarea, en los últimos años se cuenta con un aliado de un valor insuperable, el Arte: Arte Cívica, Arte Pública, o como la llaman las escuelas nordamericanas la social engaged art. Este tipo de Arte realiza también al interno de la propia disciplina un proceso de rebeldía vanguardista que sale de los museos y de los teatros donde había sido embalsamada y mercantilizada, y se acerca a la ciudad, volviendo a su finalidad original de ser expresión de las emociones humanas, de su cultura, valores y contenidos.

En los años ‘70 y ‘80 inicia la experimentación de las performances, art installations, y otros dispositivos construidos junto a las comunidades al interno de procesos locales (JACOB, 1995). En los ’90 y 2000 se inicia a delinear el rol de un arte que ha sido definida como relational aesthetics art(community, collaborative, paticipatory, dialogic, entre otros). Los artistas se mezclan con antropólogos, y otras figuras que trabajan en los territorios porque entienden que es más interesante hacer el arte con y para las comunidades, y ya no exclusivamente para los públicos de circuitos artísticos museales (JACKSON, 2011). Crece al interno del urbanismo el uso de la Social Engaged Art, es decir una serie de saberes y lenguajes que son una combinación de disciplinas como; la pedagogía, el teatro, la subjective anthropology, la comunicación, la lingüística, que se aúnan a la capacidad estética de ayudar a construir una resemantización de los territorios en forma de narraciones colectivas traducidas en imágenes o performance art (HELGUERA, 2011). La libertad de pensamiento que evidencian los artistas, y sobre todo la creatividad de lenguajes y la fusión con los movimientos urbanos, crean una situación inédita, que ha sido registrada por el MIT en un handbook con mas de 250 experiencias y colectivos alrededor del mundo que trabajan en la planificación colaborativa de usos polivalentes e inesperados de los espacios comunes, actuando como un recurso clave para la interacción de la planificación y el urbanismo con la dimensión simbólica, social y cultural (THOMSON, 2012).

¿Hacía planificaciones que acompañen nuevas formas de Democracia Emergente?

Por último se pone la pregunta de cómo ganar espacios con estas nuevas narraciones y proyectos colectivos en las esferas públicas de gobierno y de decisión. Es decir que así como se debe prestar atención a que los procesos reflejen las culturas y deseos locales, una vez que esos colectivos planifican, tiene que existir una espacio y una capacidad de contractualidad de estos procesos con los gobiernos y los poderes económicos fuertes (SINTOMER, 2007). Esto pone en discusión también el rol de las administraciones públicas, ya no como quienes deben controlar todo, sino quienes deben facilitar y mejorar los diálogos entre los diversos actores de la sociedad (LUSSAULT, 2011).

Nos interesa analizar aquí la propuesta del grupo en Dispute Resolutions, del Urban and Environmental Planning al MIT de Boston que parte de la tradición de Kurt Lewin, profesor de psicología social que en 1940 fundo el Group Dynamics Research Centre al MIT[2]. La particularidad de su abordaje estaba en el método, que el llamo Investigación-acción y que se basaba en tres pilares; a) una realidad social no se puede comprender si no se escuchan los puntos de vista de las personas que las viven, b) un abordaje narrativo que valoriza la unicidad y la contingencia de una situación es un complemento necesario a un estudio cuantitativo, c) una realidad social se entiende solo en el momento en que se intenta cambiar (SUSSKIND; SCLAVI, 2011).

El grupo de investigación analizando las grandes Disputas sobre Planes y Políticas Publicas en el mundo, inicia a trabajar con los gobiernos en grandes proyectos en los que los conflictos entre sociedad civil, actores privados, gobiernos y otros actores son altos y las diferencias de intereses y visiones bloquean las obras sin encontrar soluciones alternativas.

Lawrence Susskind dirige esta investigación y desarrolla la metodología del Consensus Building (Confronto Creativo), se pueden ver como antecedentes los libros Breaking the impasse - Consensual approaches to Resolving Public Disputes de L.Susskind, Jcruikshank (1987), y The Consensus Building Handbook L.Susskind (1999).

El parte de la base que si bien la planificación participativa es una práctica consolidada con muchas metodologías y técnicas experimentadas, hay que reforzar la contractualidad de estos procesos con los gobiernos. Es decir probar a diseñar políticas y programas en los cuales la fase de la participación no sea solo nominal, sino que los actores que participan sepan desde el inicio que las decisiones tomadas en el proceso serán aplicadas y tendrán un poder contractual real.Encontramos varios ejemplos en el mundo que utilizan una enorme variedad de metodologías de planificación participativa, o colaborativa; los proyectos de regeneración urbana en Europa inaugurados en el 2000 con el Programa URBAN I y II, donde era obligatorio involucrar a los stakeholders, y que en la actualidad han llegado a figuras sofisticadas de co- planificación como los Urban Centre o los contratos de Barrio- Contratti di Quartiere, a una escala de micro-urbanismo aun mas participativa (BOBBIO, 2004), o los Community Plans a New York, que en la actualidad cuenta con una ley en su defensa y más de cien experiencias en toda la ciudad (ANGOTTI, 2008).

Susskind encuentra a Marianella Sclavi que desde Italia viene trabajando estos temas y escriben el libro Confronto Creativo (2011), allí explican que todos estos movimientos son posibles gracias a; 1) la exigencia de transparencia, participación y proyectación creativa que demanda la sociedad civil, 2) centros universitarios que difunden investigaciones en estos temas y ofrecen formación profesional que crea una cultura difusa de la resolución positiva de los conflictos y de la democracia participativa, 3) una administración publica que entiende la utilidad de estos instrumentos y esta dispuesta a favorecer su experimentación

Cuando un gobierno acepta llevar adelante un proceso de Confronto Creativo debe poner a disposición una decisión real y pactar con los participantes el cumplimiento de las decisiones que emerjan del proceso. En estos casos es necesario entender no las posiciones, sino los intereses detrás de cada posición que parece antagonista, y crear un nuevo proceso en el que se incluyan los intereses de todas las partes para llegar a un acuerdo satisfactorio. Estos procesos requieren técnicas y una metodología flexible, aceptada por todos los actores, en particular por los gobiernos y las partes privadas en juego. Cada paso es importante para crear las bases para pasar a un nivel de negociación mayor, se puede y se debe detener cada vez que sea necesario, incluso volver hacia atrás, pero no se puede ir hacia adelante hasta que los acuerdos y las soluciones tomadas no sean firmes y comunes. Estos procesos de negociación de sentido son muy estudiados también por la escuela brasilera de urbanismo de la Universidad Federal de Bahía, en particular por Ana Clara Torres Ribeiro[3], que explicaba la importancia de vivir las tensiones, porque es en los conflictos, en el paulatino entendimiento entre las partes que se crean las bases para pensar a posibles futuros comunes. No se puede planificar si en el grupo no existe este proceso de ponerse en el lugar del otro y entender sus razones, aunque no se compartan, el ejercicio de hacerlo y de escucha activa abre una posibilidad real de construcción colectiva (JAQUES, 2012).

Se pueden también utilizar instrumentos de la democracia deliberativa si la escala de la participación es alta, es decir una ciudad entera, una región o un país, con momentos públicos de gran visibilidad para promover el dialogo y hacer transparente el proceso (BACQUÉ; SINTOMER, 2011).

En estos casos se alternan los procesos participativos que describíamos antes con técnicas como el Open Space Techonologhy en los Forum y los Town Meeting, que pueden hacer dialogar un número elevado de personas (desde 70 a 500 o más). O por ejemplo con las técnicas del e-poll y del sondaje deliberativo (o sondaje informado), inventada por el Prof. James Fishkin[4] (director del Center for Deliberative Democracy dell’Università di Stanford), que pueden hacer participar 2000 personas o mas. Las TIC’s son fundamentales en estos procesos y vemos en algunos casos canales de televisión en Internet donde se recogen mensajes, o plataformas de e-democracy donde se recogen propuestas y se actualizan las fases y contenidos de los procesos (ANGELONI et al., 2013). Si se quiere dar visibilidad y transparencia a estos procesos con toda la población y realizar campañas informativas en televisión y ciudad por ciudad, por ejemplo para las grandes obras públicas o de infraestructuras, se pueden acompañar los procesos participativos con el uso del Referéndum, Metropolitano, Regional o Nacional (PODZIBA, 2006).

En síntesis, este artículo presenta varias líneas de investigación en la transdiciplina en el urbanismo y la planificación, así como en los procesos sociales al interno de los desafíos a futuro de la construcción colectiva de la ciudad. Las dos dimensiones más importantes tratadas en el artículo, en las que el Laboratorio de Arte Civica de la Universidad de Roma Tre[5] esta investigando, son: por un lado como incorporar en la planificación metodologías transdisciplinarias que produzcan mensajes culturales profundos, con lenguajes del arte cívica que reflejen una dimensión antropológica del territorio, y una auto narración de las transformaciones deseadas por parte de las poblaciones locales. Por otro lado como promover procesos políticos innovadores que garanticen transparencia y un control cívico de las negociaciones, sobre todo en sus fase de decisión e implementación, que devuelvan a sus habitantes el valor político de constructores de bienes comunes y liberen las energías locales hacia una gradual mutación del sistema democrático representativo en una forma adapta a intervenir en la co- construcción y co-gestión de los territorios.

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How can we plan and manage together our cities as a commons? Civic Art, Applied Anthropology and collaborative planning

Adriana Goñi Mazzitelli

Adriana Goñi Mazzitelli is social and cultural anthropologist. PhD in City and Territory Planning. She is researcher at Laboratorio Arti Civiche, at Architecture Department, at Università degli Studi Roma Tre Italia. She studies anthropology, applied urban anthropology, arquitecture, art history, collaborative urban planning.


How to quote this text: Mazzitelli, A.G., 2014. How can we plan and manage together our cities as a commons? Civic Art, Applied Anthropology and collaborative planning. V!RUS, 10. [e-journal] [online] Available at: <http://www.nomads.usp.br/virus/virus10/?sec=4&item=4&lang=en>. [Accessed: 28 October 2020].


Abstract

Our daily territories are built by traditional planning that not only use sophisticated methods of decision top-down, but is also influenced by strong economic interests. Therefore, this kind of process imposes technocratic and political important changes in the ecosystem and living space of people without their awareness about what is happening around. This article presents a growing alternative in territorial planning that has drawn from various disciplines as well as social and historical circumstances constantly changing over the last forty years.

Since the 70s and 80s several social and academic movements begin to question the logic of rational and authoritarian planning as well as experiment methods and techniques that involve people participation to bring processes into the sphere of everyday life needs. From this emerging point of view, Urban or Regional Planning was seen as an opportunity, a tool to recognize the resources of territories and reposition the capabilities and role of local communities in the protection and management of their commons (Alexander, 1977).

In the 90s social sciences that started to work with planning processes, particularly anthropology, indicated that this view was not complete because the lack of attention to cultural issues and local identity, underlining the need to add this fundamental dimension to planning(Althabe and Selim, 2000). In the early 2000s, the revolution in multimedia languages ​​and consolidation of Civic Art end to form a transdisciplinary scenario that we call collaborative planning. That means hundreds of experiences of emerging democracy in the world with the collaboration of artists, planners, universities, local governments and communities, reinforcing the practice of Do it Yourself, against total democratic delegate. In that sense, there has been a great work in the last years in order to find better methodologies to safeguard natural and social commons (Ostrom, 2005) as well as understand how to make a collective management of them.

Keywords: extreme situations, emerging democracy, collaborative planning, civic art, commons.

A world of extreme situations. Urban growing, migrations, urban divide, climate change, water crisis and energy transition

In the last century cities have been privileged as the center of the economic and social development model, with serious consequences in the movement of millions of people from rural to urban environments. As the UN Population Division stated in 2009, it is expected that in 2050 seven out of ten people in the world live in the city (UN, 2009).

The greatest dimension of this phenomenon affects particularly urban and regional planning, which should consider 75 million people who migrate each year worldwide (Balbo, 2012).

Cities are the new productive and directional axis, needing management models at a large scale, for example the Mega Regions, Urban Corridors or City Regions, with exorbitant numbers of population that can reach 200 million people or more.

These Mega Urban systems, say UN Habitat involves a number of advantages in various regions of the world, as for example, improving the interconnectivity between cities, creating complementary activities in regions in virtuous cases (UNHabitat, 2008). While on the other hand, for the critics of urban prevalent system, it creates greatest differences that reinforce the major and equipped centers, undermining the functions of small centers, producing forced migrations of local populations and shrinking cities.

Furthermore strengthen this kind of transnational economies, takes away increasingly local populations and governments from the possibility of thinking self-sufficient and sustainable systems. Nowadays international capitals flow trigger raw materials and goods globally, creating a new geography that divides the world in manufacturing areas, raw materials and natural resources areas, directional and service areas (Harvey, 2012). The social consequence of this is a new global geography of rights and exclusion, with areas where people are evicted and exploit, and areas of wellness and richness, creating new global inequalities.

Travelling inside the cities we find how the segregation growth, creating an evident urban divide among populations with severe consequences in pacific coexistence and services management. As Peter Marcuse underline post modern cities are partitioned city, with more than 800 million people living in slums in extreme spatial and social conditions (Davis, 2006). This kind of development needs a lot of urban land, creating non sustainable phenomenon as Urban Sprawl, which is called also peripheralization, not only the growth of suburbs for middle class or gated communities (fortress for rich people), but also for the creation of favelas and marginalized populations (Margulis and Urresti, 1999). Usually governments and planning systems realized the effects of the urbanization after these changes, and need to repair and incorporate this new parts of the cities, which at the begging were not functional to the rest of the urban form, needing to give them services and resilience qualities, in order to organize the fastest growth and give the same rights to all the urban inhabitants.

Another important issue is the climate change, research indicates that by 2050, more than two thirds of the world's population will be under water stress as well as that the artificial methods for producing animal food cancel the capability of human beings for an autonomous and healthy consumption (Rifkin, 2001). Therefore, if we don´t consider inside planning a responsible role about consumption of natural resources, we can arrive to a deep water and food crisis in the middle of XXI century. International Planning could not be any more an illusion, as Ellinor Ostrom, Nobel prize of economy, indicated in the '90s: governments could not wait for a global coordination, but need to develop environmental national policies, involving populations, in order to safeguard commons at least among their own borders (Ostrom, 1990).

Although international agreements about environmental issues tried to develop in governments a particular attention towards an energetic transition and sustainable practices, in many cases this allows the creation of a new version of capitalist economy, without redistribution criteria and looking for profit as well as the traditional one, what is called the new green economy (Raitano, 2012). The situation gets worst when emerging economies follow the same behavior looking for development andgrowth, making clear that natural resources are not the inheritance for future generations but the economic sources to be exploited and defended for assure the future survival of one part of the humanity. Although some governments declare they exploit natural resources with redistribution purposes, in order to create wellness and pacific coexistence, as Latin American ones, the number of investment in arms of the BRICS, the five major emerging national economies association: Brazil, Russia, India, China, and South Africa, demonstrate they are preparing for a not pacific coexistence in this purpose. Between 2011 and 2015 the expenses in military issues show an increase in the purchase of arms and security systems of 140% for China, 70% for Brazil, 40% for India and 31% for Russia (Nascia, 2012).

Worldwide Counter-hegemonic movements for the safeguard of commons

With globalization, the scale of international capital grows, and from New York to Seoul or Mexico City, the developers, and in the last years the speculative financiers, create financial bubbles that force the systems until a crisis. The States undertake debts to solve people's problems which constrain them to implement austerity measures that in general affect public services, although they are useful more than ever in this economic crisis circumstances in order to not punish the poorer classes creating more social iniquities (Harvey, 2012).

The development and growth process has had historically social oppositions of different kinds. In the first modernity, large movements of workers fought for their rights as well as spent much of their efforts in order to build a Welfare State. They were the first mass movement that made clear the contradictions of capitalism, as for example thinking just in the profit for the leader class. Perhaps one of the main mistakes of this movement was to believe that their rights should be safeguarded, as well as the gradual inclusion of the proletariat and the sub proletariat to the benefits of the system, by trusting just in the representative democratic system, where the union's voice should be considered (Merklen, 2009). However, the Wealfare State model produces sophisticated institutions distantly too much from the comprehension, decision and control of people in everyday life (Newman, Barnes, Sullivan and Knops, 2004). Nowadays the capitalist system evolves creating artificial needs in people that then constrain the States to make debts in order to give more houses, more infrastructures, the newest technologies, biggest airports, fastest trains, etc. (Canclini, 2008). The States have to negotiate in order to have more capitals of inversion, but playing in the new logic of modern economic system is in an evident disadvantage for creating balanced scenarios (Harvey, 2012).

Although the current model is devastating the world, new social movements are growing with the slogan right to the city is right to decide about our economy (Hall, 2012), food sovereignty (Shiva, 2005), protection of landscapes and natural ecosystems, as well as our immaterial and material heritage (Schroeder, 2006).

The principles in which new alternative movements are based propose to create a new culture of safeguard of commons different from the growth and development one. It should consider the reduction of consumption and of pollution, the reconversion of all energies, industrial materials and urbanization and the relocation of goods and products, returning to local and self-production (Viale, 2011). The most important supporters of these new theories and statements are the civil society organizations, but many local governments are interested as they believe that these changes are urgent. As for example the Slow Cities network that exchange good practices looking for social and spatial justice solutions, against the growing exploitation of local resources and the extreme poverty. However governments of other cities are not interested at all, as the police and military repression demonstrate in many parts of the world, where the economic crisis happened more often than before, even in the developed countries of theNorth. We can see nowadays riots in french Banlieu, or in London peripheries, as well as occupations in public spaces as the indignados of Madrid, or the movements against austerity in Greece. They are worldwide connected, celebrating the Arab Spring movements in North Africa, as well as the current South Africa liberation ones, or the shy Occupy from Wall Street to Hong Kong (Chomsky and Mehennin, 2012). Due to new technologies for the first time there is a global awareness of the negative effects of the current economic model, the novelty change is that nowadays there is also a critic Western Centre, that could not avoid the crisis, the corruption and the concentration of power as well as in other countries in the world (Castells, 2012). Furthermore, many of these local alternative experiences are connecting among them, getting into international networks, which believe that in processes of transformation it's necessary to involve specially the right holders, which means those ones who live in the informality and are never consulted (Roy, 2005).

What can planning do in this context?

In every historical period and geographic scenario we can found experiences of collective building of cities and territories, however the right to decide and the traditional capabilities to contribute in the self-made of territories has been expropriated from people with the representative democratic system by delegate this right to the State, giving up the management of commons.

In the XIX Century with the consolidation of the Welfare State as the main responsible of social and spatial organization, territorial and urban planning grow as well. At that time the most accurate planning seemed to be the rational one which follow the completely delegate to the State, that should work very close to the market and the private economic forces, in imaging and build territories. In 1994 the Italian urban planner Marco Cremaschi stated that this kind of approach had arrived to a deep crisis, as it was not able to make suitable planning of commons, moving away from social needs and reinforcing the sectorial division in which the modern State deal with everyday people´s life. He proposed three great challenges for planning: a) The need of return to a narrow scale in urban and territorial planning, or an anthropological measure of planning: b) The development of the Plan process as a somatization of places and problems, paying particular attention in the deep meanings of urban space for people that live in it, as well as they needs and priorities: c) the difficulties of communicate the results of planning that generally produce maps, or technique designs, thus the need of produce narratives of the desire changes in a collective way, capable of finding a place in the common sense of local culture and the practices of people who live in that places.

On the other hand Alessandro Giangrande (2004) who studied deeply strategic participatory planning introduce a fourth challenge; the need to be aware that traditional planning privilege the scientific disciplinary knowledge as well as the private interest. Therefore, it represents the technical and active stakeholders view as well as their interpretations of the context letting outside other voices of the processes.

In 1999 John Forester proposed to renew the planning practice by public deliberations in which all citizens, rural or urban ones, could participate with planners and politicians in the main decisions for their future, as well as in the process of public learning about their own territories past and present. Furthermore, he tried to advise young planners about the great difficulties in plan complex society if they just consider the facts, suggesting them to follow the values of the cultures in the place, asking people and governments, what should be honor, protect or transform in that territory. Although the empiric evidence all around the world demonstrates that this kind of planning works better in complex societies, Forester said that he found a great resistance in planners. He observed that his colleagues in urban planning reproduce a hierarchical planning where they don´t want to lose the power of experts, although the processes show the importance of having grassroots decision makers, as well as other disciplines that know how to read the symbolic aspects among planning groups.

On one hand the social changes that we mentioned before put under pressure not only hierarchical governments, but also the role of the sciences and professions that follow planning processes. Within this historical context a science that used to reduce natural and social processes to quantitative data that could be control and plan rationally, was questioned as it didn´t take into account the postmodern complexity. On the other hand the critics went to a science that tends to follow the last findings or modes, as the modern movement of Le Corbusier (Bourdieu, 1999), that created copies of its social housing ideas all around the world without interact with the local social and cultural context (Massarenti, 2007). Furthermore, this approach with fair objectives of giving new urban areas of quality to marginalized populations in cities (Caldeira, 2000), gets into misery enclaves of young criminality and exclusion (Rossal and Fraiman, 2009).

Possible paths for a collaborative planning

From our research it came obvious how a new planning paradigm, that explores the dialogue with inhabitants and social movements, it´s getting stronger and represents a real option for collective building of territories (Durand, 2012).

In the ´70s, Cristopher Alexander invented a method with many interest techniques that aims to create a common planning language among people, in order to motivate them to get protagonist of the bottom – up democratic decisions building everyday life places (Alexander 1977). Furthermore, he stated that it seemed really difficult to get a common vision among people, as they have different values and cultural backgrounds, however, he demonstrated that there were common emotional centers in human being experience. At that time he was influenced by the school in Environmental Psychology, that took him to study these emotional centers in different cultures around the world, thanks to this he made an important collection of universal emotions and reactions to particular environmental conditions calling it The Nature of Order.

What Alexander wanted to promote was a reaction to urban traditional planning, by demonstrating why emotions are so rich and important as rational aspects of planning. In addition to this he created a system to translate these emotions in urban design tools by what he called a pattern language. The patterns are the architectonic materialization that had been given to emotions, in different cultures, as fear, calm, anxiety, in front of different kind of spaces, open, close and so on, as well as the sensations of the body in contact with different materials as wood, stone, water, among others. This approach wanted to create a collective reflection in people about the emotions of wellbeing that the best combinations of these aspects create in life experience, as well as the importance of the contact between man and his habitat.

Another school of collaborative planning less centered in architecture and more in the local plans and projects is the Spanish and Latin American one driven in the last thirty years by the sociologist Tomas Rodríguez Villasante. He was a professor of the Complutense University of Madrid and founder of the CIMAS Iepala Institute that collect cases of participatory planning in Latin America and Spain (XXI local agendas, participatory budgets, local action plans, and so on). One of the most important contribution of Villasante and his research group is to analyze deeply the relational aspects of power in participatory processes. Furthermore, they create a series of techniques as the Sociograma, which maps different actors relationships, identifying alliances as well as conflicts that help to make a complete scenario of all this social and political engineering. The main purpose of Villasante, as he works with social movements, as indigenous people, feminists, younger, and so on, is to imagine new ways of participatory democracy by getting people aware of the complex systems of domination relationships, as well as built together strategies in order to give more power to the bottom up initiatives for overcame the hierarchies in each cultural system (Villasante, 2006).

We can identify this work as part of the current social theory studies about the role that global movements have at this moment in looking for alternative models of representative democracy, as Boavenutra de Sousa Santos studies from the CES Centro de Estudos Sociais at Coimbra University in Portugal [1] (De Sousa Santos, 2003). In this center many researchers collect cases from all the world, even far away from the traditional democratic systems we know, as for example the Kerala State in India, with 32 million people, and a caste system, that creates a horizontal way of planning and decision by participatory budgeting with its agrarian cooperatives. Even China is studied by them as the fast growing urban economy, as long as the corruption in government create great urban conflicts and a growing will to search alternative ways of planning that are changing gradually the dictatorial system of governance they have (Allegretti, 2012).

Inventing new common narratives: Civic Art and applied Anthropology

One of the most important demands of these processes is how to support them with new languages that are less rational and more accessible to everybody, in order to really promote the voice of communities in the transformation of their territories. In the last years an interesting change within arts create what North American schools call social engaged art. This kind of art came from an intern revolution in arts, a radical wing that decided to go outside museums and theatres, where in many cases was embalmed and transform in buy and sell goods art, understanding that the city outside could be more interesting for returning to its main aim of been the expression of human beings emotions, culture and values.

In the ´70 ies and ´80ies started the performances, art installations, and other devices created with communities inside local processes which was called public art (Jacob, 1995). In the ’90ies and 2000 has been defined as relational aesthetics art (community, collaborative, participatory, dialogic, and so on). Artists mixed with anthropologists and other people who works in territories as they understand that is more interesting make art with and for communities, and not just for the public of museums anymore (Jackson, 2011). On the other hand also in urban planning grows the need of Social Engaged Art, or the need of new languages that create a new pool of knowledge with different disciplines as pedagogy, theatre, subjective anthropology, communication, linguistic, that work together in the mission of creating a new esthetic capability in people and local processes with the aim of elaborate collective narratives that can be translate in images or performance art (Helguera, 2011).

The freedom that artists demonstrate in thinking interventions out of usual planning, as well as their creativity in the use of alternative languages and in their fusion with social movements create a novel situation that Francesco Careri called Civic Art (Careri, 2006). These experiences have been register for the MIT in a handbook with more than 250 experiences and groups around the world. It tells how this collectives work in planning the unexpected as well as constituting a key resource in the interaction between planning and symbolic (socio cultural) dimension (Thomson, 2012).

Are we walking towards new ways of planning that promote an emerging democracy?

Our last point is how these new collective narratives and common projects can gain space in the public decisional sphere in order to participate to the government of territories. That means local plans need not only to reflect local culture and desires, but also have the possibility to negotiate with governments and strong economic powers in order to implement them (Sintomer, 2007). Furthermore, public administrations should also change their approach in these cases to whom has to facilitate and improve dialogue among the different positions in planning processes and not any more try to control everything and decided by themselves (Lussault, 2011).

We find many examples in the world that use a great variety of participatory planning methodologies as the URBAN I and II in Europe that worked about urban renewal introducing in the ´90s the local stakeholders active participation, which gradually arrive to permanent programmes with a micro urbanism scale as the Neighborhoods Contracts Contratti di Quartiere or a city scale as the Urban Centre of Bologna (Bobbio, 2004). From the other part of the world in the same years at New York city, after conflictive struggles created by gentrification phenomenon, born the Community Plans process. It took many years of efforts principally of neighborhood movements and academics to create an urban instrument that protect people from financial speculation, giving them the right to decide about the development they want to their neighborhoods. Nowadays Community Plans are recognized by governments and counts with a law to regulate them, as well as more than hundred experiences in all the city (Angotti, 2008).

One research group that we find really interesting about these issues is the Dispute Resolutions Institute, at the Urban and Environmental Planning, MIT- Boston [2]. It came from the Group on Dynamics Research Centre at MIT founded by Kurt Lewin on 1940, who was a prestigious professor on social psychology. The originality on his approach was in the method that he called Action- Research, and was based on three pillars : a) a social reality couldn´t be understand if all the different points of view of people who live in it are not listen, b) a narrative approach that value the unity and contingency of a situation is a necessary complement of a quantitative study, c) a social reality could be understand just when you try to change it (Susskind and Sclavi, 2011)

The current research group analyzes the most important Disputes about Plans and Public Policies around the world, as well as work with governments in big projects in which the conflicts among civil society, private actors and governments are very strong in general because the differences in interests and visions seem radically opposed. That problem takes in general to the complete stop of the process and works without any alternative solution. Professor Lawrence Susskind directs this research group and develops the Consensus Building methodology, which has been described in the many articles and books published by him. Look at Breaking the impasse - Consensual approaches to Resolving Public Disputes L.Susskind, Jcruikshank (1987), and The Consensus Building Handbook L.Susskind (1999).

This theory state that although participatory planning in many parts of the world are nowadays recognized as a necessary practice with many methods and techniques, it´s still necessary to improve the contractuality of these processes with governments and private actors. That means a carefully design of processes and programmes that ensure all actors from the beginning that their decisions and work are going to be really taken into account, as well as that they have the power of make real negotiations until the end.

Lawrence Susskind met professor Marianella Sclavi that has been working in Italy in the last thirty years in participatory processes and write together the book Confronto Creativo (2011), where they explain how this kind of approach is historically necessary due to ; 1) the demand of transparency , participation and creative planning that civil society asks nowadays, 2) university centers that make research and information in these topics as well as offer professional education creating a widespread culture of conflict resolution and participatory democracy, 3) a public administration that understand the utility of these instruments and are available to encourage it experimentation in planning processes.

Some key aspects have been stated in their book, one very important condition is that if a government wants to take ahead a process of Confronto Creativo, it must make available a real decision as well as stipulate an agreement with participants about the commitment to take ahead until the end the decisions that came out of the process. Another important advice is to be aware to understand the interests behind the different positions of actors, in particular those which seem antagonists, as they are more important than the positions themselves. The proposals that came out of the planning process should reflect in a way all the interests involved in the processes, otherwise it should be very difficult to arrive to a new satisfactory agreement. In order to reach these objectives specific techniques are required, as well as a flexible methodology that should be clearly explain and recognize by all the actors involved, in particular accepted by governments and private actors. Furthermore, without reaching agreements in each step the process couldn´t go ahead to the next one, thus it´s important to stop each time the group considers it necessary, as well as going back until a proposal is clear and shared, but it´s not advisable to go ahead unless the agreements are not firm and accepted by everyone.

These kind of processes are a permanent negotiation of senses, as Ana Clara Torres Ribeiro professor of the Federal University of Bahía [3] underline. In her research group in Urban Studies with Paola Bernstein Jaques and Fabiana Dutra Britos they create the Platform CorpoCidade, a project in which collect different international experiences in multidisciplinary languages approaches to urban transformations. The research work of Ana Clara Torres Ribeiro concentrated in the importance of living the tensions in the gradual processes of knowing the others, in particular those ones with whom conflicts are evident. She suggested to work deeply in the resolution of these tensions in order to create the group, as it´s impossible to make planning processes if the group is fragmented or is in permanent conflict. For doing that it´s necessary that every person try to look with the others eyes, that means to try to understand the other´s reasons and points of view, because without a gradually understanding of others points of view it is impossible to think into common futures. She stated that the exercise of active listening and conflict resolution open a real possibility of collective action (Bernstein Jaques, 2012).

The same problems that we have in the micro scale, appears in the big scale of negotiation, if we have to solve problems of a whole city or planning processes of a region or a whole country. However, the instruments are different as these kind of processes needs public moments with a great visibility in order to promote public dialogue and make the process transparent and affordable (Bacqué and Sintomer, 2011).

In these cases the participative processes need to alternate with techniques like the Open Space Technology or the Town Meeting, that could make dialogue a big number of people (from 70 to 500 or more). Another important help for this level of planning are new technologies, for example the e-poll or deliberative polling (informed polling) invented by Prof. James Fishkin[4] (director of the Center for Deliberative Democracy Stanford University), that can make participate 2000 people or more to the decisions. The main help that Information and communications technology (ICT) can offer for these processes is to arrive to large numbers of people, although it´s very important that it makes part of mixed systems of inform and discuss processes. In some cases, for example there are Internet changes that explain participatory processes and collect messages of people that can´t participate directly or e-democracy platforms which collect proposals and show the news about the implementation of processes (Angeloni, Festa, Giangrande, Goni Mazzitelli and Troisi, 2013). If the processes at a great scale, like controversial public works or big infrastructures, needs to involve people in many cities, many of these instruments could be use simultaneously, making television campaigns in order to inform about the decisions to take, as well as using Referendum, which can be metropolitan, regional or national one, in order to create a public debate (Podziba, 2006).

In conclusion, this article presents different lines of research in transdisciplinarity and participatory planning studies, as well as in the social processes that are challenging the future of the world towards a collective building of cities and territories. The two main issues discuss in the article are, which are also topics on research of the Laboratory of Civic Art in the University of Rome3[5] are: on one hand how to include in participatory planning transdisciplinary methodologies that taking into account symbolic aspects produce collective narratives about people´s desired transformations. On the other hand how to promote innovative political processes that ensure transparency and a civic control of negotiations, in particular in the decision and implementation phases, in order to give the inhabitants a political role in the process of building commons. Both are part of worldwide movement that ask to freedom local energies and resources in a gradual transformation from a completely delegate, or representative democratic system, into a more participative or deliberative way of manage territories.

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[1]http://www.ces.uc.pt/>

[2]http://scienceimpact.mit.edu/>

[3]http://www.corpocidade.dan.ufba.br/>

[4]https://www.opendemocracy.net/blog/james_fishkin/>

[5]http://www.articiviche.net/>