Mediaciones: de la representación de la realidad a la generación del mundo

Simona Pecoraio

Simona Pecoraio es Arquitecta y Master en Arquitectura, investigadora del grupo OUT_Arquías, del Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónica de la Universidad de Sevilla, España. Estudia la repercusión de las mudanzas sociales en los espacios urbanos y en la ciudad como formación imaginaria popular.


Como citar esse texto: PECORAIO, S., 2012. Mediaciones: de la representación de la realidade a la generación del mundo. V!RUS, [online] December, 8. Disponível em: <http://www.nomads.usp.br/virus/virus08/?sec=4&item=6&lang=pt>. Acesso em: 22 Nov. 2019.


Resumen

Este ensayo se inserta en una investigación más amplia, que intenta profundizar el conocimiento de la generación de la forma de manera integral. Aunque se configura como una mirada hacia la Arquitectura, y sus relaciones con el mundo, aporta distintos enfoques que se proceden de los cambios que están afectando al contexto socio-cultural, a los sistemas científicos y a los instrumentos tecnológicos, con derivaciones en las nuevas modalidades de generación del conocimiento, del uso de la información y del manejo de la tecnología.

Partiendo de una serie de preguntas, que insertan conceptos de disciplinas distintas, se plantea la forma y el modo de representarla, como condición para su generación en la arquitectura, hablando de procesos (experiencia sensorial y percepción, experiencia dialógica y comunicación, experiencia cognitiva y aprendizaje) que, por un lado comparten el carácter generativo, y por el otro, proceden por vía interpretativa.

La representación de la realidad, como fenómeno complejo, determina los cambios en las condiciones físicas, sociales y culturales del hombre, mediando entre el ser humano y sus entornos, y entretejiéndose en los procesos de espacialización del conocimiento, como resultado de un proceso generativo del que todos somos participes.

Palabras claves: forma, procesos, interpretación, transformación, generación.


1. Intenciones

Este estudio surge como una reflexión sobre el concepto de generación de la forma, que siempre ha tenido enorme importancia en la disciplina arquitectónica. La arquitectura, en su historia actual, se está redefiniendo, interrogándose sobre situaciones intermedias, a su vez, en permanente redefinición, tratando de responder por un lado a los cambios de modos de vida y culturales de las sociedades actuales, y por otro a las transformaciones de los sistemas científicos y de los instrumentos de conocimiento.

En este escenario variable, el concepto de arte como mímesis -representación de una realidad previa- y de arte como creación -producción de una realidad nueva- dejan espacio al arte como generación -transformación de una(s) realidad(es) posible(s)- como hecho contingente y potencial, que puede -o no- actuar sobre el mundo exterior, en interacción con ello, donde, como afirma Henry Focillon “desde que aparece la forma es susceptible de ser interpretada de diversas maneras” (1983[1943], p.11).

Lejos de querer establecer nuevas formulaciones teóricas, con este trabajo se quieren identificar nuevas posibilidades de entendimiento, ante la actual situación cambiante, a través de una investigación abierta hacia la variabilidad de ámbitos en constante transformación. Incertidumbre, complejidad y multidimensionalidad son las actuales variables de una serie infinita de procesos no lineales -que se producen continuamente y en los cuales la forma también es un proceso en devenir- y a partir de ellas han mutado los conceptos fundamentales y los sistemas de representación, introduciendo nuevas ideas a las cuales la arquitectura como continuación ya no puede dar forma.

Pero es justo reconocer que es a partir del mundo de la arquitectura desde donde llega el impulso, el instinto de ubicar la realidad, de estribarla en una red de coordenadas elásticas -la naturaleza misma es una red de redes, un entramado de relaciones e interacciones-, creando nuevos y más complejos parámetros de representación, necesariamente ya no interdisciplinares, sino –rompiendo fronteras- transdisciplinar.

2. La forma como fenómeno en trans-formación

La forma no es algo que el hombre inventa o produce, sino algo que deja ser, volviéndose él mismo objeto de su representación y en este caso la forma se puede definir como relación, como conjunto de posibilidades en las que las formas no son, sino devienen, atravesando los procesos de interacción en los que se realizan, alterando sus conformaciones iniciales y produciendo nuevas formas.

Todo lo que tiene forma conlleva una información que los sentidos recogen y transmiten al cerebro: la forma es el medio del pensamiento, y se genera a partir de las interacciones de los conocimientos de cada uno, en un mundo que se genera continuamente. Es la información lo que permite al ser humano de dar forma a lo que (re)conoce y la(s) interpretación(es) que da de la realidad a lo largo de su historia (individual y colectiva) crean las dimensiones de su cultura y un sentido para su existencia.

Se podría decir, entonces, que el hombre es un activador de la realidad, aunque es indudable que la vida misma empieza y termina pasivamente: nacemos en un tiempo y en un lugar que no decidimos; enfermamos y sufrimos; morimos y, peor aún, somos conscientes de ello. Pero es una pasividad que se resuelve en la actividad, en la habilidad para percibir y actuar, al tiempo que se emprende el proceso de transformación, como condición de la existencia, en la relación con el otro.

Como aclara Edgar Morin en el primer tomo de su Método (publicado por primera vez en 1977):

‘la idea de transformación significa cambio de forma, es decir: de-formación, formación (morfogénesis), metamorfosis’ (Morin, 1980[1977], p.187).

Y añade más adelante que:

‘el trans conserva y continúa la idea de circulación y movimiento. Y así reencontramos el carácter primero de la acción: el movimiento’ (Morin, 1980[1977], p.189).

La transformación por lo tanto es un proceso activado por cada hombre, que alcanza su realización a través de las representaciones de sus acciones sobre ello, con el objetivo de pensar y enriquecer la interpretación de los procesos.

Éstos constituyen los actos por los cuales el medio se ha transformado, para generar una nueva realidad, que ya no importa que sea real o pensada, interior o exterior, construida o imaginada, sino lo uno y lo otro, en un proceso abierto, una posibilidad de dar nuevas formas a las iniciativas de los intérpretes. Se integrarían, así, el proceso representativo y generativo, en una interacción capaz de producir nuevos y variados significados, donde la forma sigue transformándose en un proceso que nunca se da por concluido.

Como sigue Morin:

‘el observador forma parte también de la definición del sistema observado, y el sistema observado forma parte también del intelecto y de la cultura del observador-sistema. Se crea en y por una tal interrelación, una nueva totalidad sistémica que engloba a uno y otro’ (Morin, 1980[1977], p.170).

La representación entonces es lo que fundamenta el conocimiento por parte de un individuo, y en este caso concreto, el conocimiento de la forma.

Sin embargo, es la interpretación lo que permite a la forma de desvelarse, de (re)presentarse bajo sus infinitas potencialidades y bajo las infinitas transformaciones que se puedan dar, conyugando la percepción -intercambio de información con el medio, que reconoce la forma-, la comunicación -intercambio de información con el otro, que la expresa- y el aprendizaje –acumulación de información, que la organiza- que pertenecen al mismo proceso de representación del mundo. En su dinamismo el hombre participa de manera activa y en ello “las formas están sometidas al principio de las metamorfosis que las renueva continuamente”, como afirma Focillon (1983[1943], p.13).

  • Experiencia sensorial y percepción

La experiencia sensorial de la realidad que le rodea, permite al hombre recibir datos sobre las propiedades del entorno y es la primera forma de representación del mundo a su alrededor.

Como dice Gregory Bateson:

‘Quizás es en este nivel abstracto que confluyen aprendizaje y genética. Los genes pueden tal vez influir en un animal determinado el modo en que percibirá y clasificará los contextos de su aprendizaje. Pero los mamíferos, al menos, son también capaces de aprender lo que se refiere al contexto’ (Bateson, 1994, p.92)1.

Es gracias al cerebro que el ser humano puede clasificar y relacionar datos (por semejanza o por diferencia) y transformar estos datos en informaciones.

A través de la experiencia perceptiva –ya no sensorial, sino mental- el hombre empieza a transformar las informaciones, a organizarlas y a procesarlas como formas, y puede - sensibilizado a representarlas como tales-, reconocer y generar su propio mundo a través de ellas.

Las informaciones son los elementos imprescindibles para generar, en el ser humano, una conciencia de su conocimiento, que no sólo hace posible el proceso de representación de los objetos, sino hace posible su representación como ser.

Se hace necesaria una incursión al estructuralismo, y más concretamente a la totalidad estructuralista como valor no positivo: el Estructuralismo, es un esquema de combinación o permutación, dotado de una clausura propia, sin que importe cuán inefablemente fluidos y dinámicos sean sus procesos. Sin embargo, Carlos Tapia Martín en su reciente libro Capturar forma con artes prohibidas. Arquitectura y generación de la forma para un incierto inicio del Siglo XXI, de 2011, afirma que:

‘Las estructuras, es de reconocer, contraponen los extremos y establecen mediaciones entre ellos, ideando así un sistema lógico que introduce la noción de relación como base del mecanismo del pensamiento, como asevera el propio Lévi-Strauss’ (Tapia Martín, 2011, p.38).

Se puede considerar por lo tanto que el conocimiento es un proceso generativo y no existe una delimitación clara entre lo que el hombre percibe desde el exterior y lo que genera en su interior: el conocimiento del mundo es su generación continua, producto de las interpretaciones del sujeto -a su vez proceso en construcción- en un continuo intercambio de informaciones con objetos y sujetos.

El ser humano se encuentra en un estado de permanente representación, en un continuo proceso de generación, en el que cada sujeto se da forma a sí mismo.

Como explica Morin:

Resumen

Este ensayo se inserta en una investigación más amplia, que intenta profundizar el conocimiento de la generación de la forma de manera integral. Aunque se configura como una mirada hacia la Arquitectura, y sus relaciones con el mundo, aporta distintos enfoques que se proceden de los cambios que están afectando al contexto socio-cultural, a los sistemas científicos y a los instrumentos tecnológicos, con derivaciones en las nuevas modalidades de generación del conocimiento, del uso de la información y del manejo de la tecnología.

Partiendo de una serie de preguntas, que insertan conceptos de disciplinas distintas, se plantea la forma y el modo de representarla, como condición para su generación en la arquitectura, hablando de procesos (experiencia sensorial y percepción, experiencia dialógica y comunicación, experiencia cognitiva y aprendizaje) que, por un lado comparten el carácter generativo, y por el otro, proceden por vía interpretativa.

La representación de la realidad, como fenómeno complejo, determina los cambios en las condiciones físicas, sociales y culturales del hombre, mediando entre el ser humano y sus entornos, y entretejiéndose en los procesos de espacialización del conocimiento, como resultado de un proceso generativo del que todos somos participes.

‘el sistema observado es percibido y concebido por un sistema cerebral, el cual forma parte de un sistema vivo del tipo homo, el cual está inscrito en un polisistema sociocultural y, cada vez más cerca, enlaza con todo el universo antropo-social’ (Morin, 1980[1977], p.170).

En el sujeto observador se genera una interiorización del objeto observado, expresión de la participación y de la relación activa del sujeto en la generación de ese mismo objeto, que siempre es en sí generativa e interpretativa. Desde el momento en que el sujeto reconoce el objeto observado, éste se exterioriza y se percibe como propiedad del objeto y como externo al sujeto.

Esta es la esencia de la percepción -que no explicita, sino genera el mundo-, donde la vida del hombre se puede entender como un proceso iterativo de conocimiento, y donde el “objeto”, no es reconocido como objeto en sí, sino como conjunto de relaciones, que el cerebro recibe y procesa instantáneamente: la forma se genera cuando se reconocen las relaciones que existen en ella.

Sin embargo, el sistema perceptivo no se funda solamente en la experiencia sensorial: el ser humano acumula sus experiencias perceptivas (memoria), que una vez organizadas y procesadas, condicionan su forma de representar el mundo, además de tener también una capacidad de anticipación (imaginación), gracias a la cual desarrolla conocimientos que le permiten no solo descubrir, sino generar nuevas formas.

Así que el proceso no se produce solo desde el estímulo del ambiente externo al procesamiento de la información, sino también teniendo en cuenta los conocimientos previos, recuerdos o expectativas de cada individuo- combinándose para crear la percepción, compleja y diferente para cada uno.

Todas estas capacidades se realizan en las interacciones entre los seres vivos y el entorno, en el fluir de los intercambios recíprocos, generando una realidad que no es sino el conjunto de las perspectivas y de las experiencias que cada individuo adquiere con vivirlas, en una renovación continua de su percepción, por un lado como acceso a su representación y por el otro como proyecto del mundo, en la intersección de las experiencias y de las interpretaciones del “yo” con las del “otro”.

La percepción sin embargo no es suficiente para la comprensión del mundo, cuyo sentido se teje en la generación intersubjetiva de la realidad, contribuyendo al desarrollo del pensamiento y del ser.

Es la comunicación la condición para lograr una realidad intersubjetiva, cuyo carácter interpersonal permite el intercambio -dialéctico- de informaciones con otros sujetos que comparten una realidad común, aportando cada uno su propio punto de vista, permitiendo el reconocimiento de las mismas experiencias por individuos distintos.

Como dice Michel Serres:

‘[...] la transmisión de un saber y de las experiencias y viajes de una vida no consiste únicamente en enseñarlos punto por punto y un lugar tras otro, sino que estos lugares triviales, deben acoplarse todos juntos en una visión global, que encarna la cultura’ (Serres, 1995[1994], p.14).

  • Experiencia dialógica y comunicación

La experiencia dialógica -realidad esencialmente humana, en cuanto manifestación de la propia subjetividad- es lo que permite al hombre acceder a la representación del pensamiento y de las experiencias ajenos.

1 La cita se ha traducido del texto en italiano: Bateson, G., 1994: Mente e natura. Un'unità necessaria. Milano: Adelphi.

Gracias a ella, el hombre no solo es capaz de recibir las informaciones de su entorno e interaccionar con ellas, sino que puede también intercambiarlas con otros individuos, transfiriéndoles sus conocimientos acerca de su relación con el medio, según una relación mutuamente generativa, para establecer un suelo de entendimiento para la condivisión de las experiencias humanas.

De hecho, el término comunicación en su etimología significa “poner en común”, “compartir”, y por lo tanto no se trata de un proceso de transmisión de las informaciones, sino de un proceso de interacción entre sujetos, elemento necesario para la constitución de la sociedad en cuanto realidad, en cuanto puesta en común del nuevo conocimiento generado.

En la dinámica de los procesos dialógicos, la información organizada es lo que permite la comunicación, en cuanto equilibrio entre seres distintos, donde el lenguaje expresa la voluntad de alcanzar dicho equilibrio, representando el deseo de compartir sus pensamientos y sus experiencias.

Así que el lenguaje representa un elemento más en la generación de la realidad humana, que permite confrontarse con ella e interpretarla, estableciendo procesos de generación del conocimiento, caracterizados por procesos de pensamiento individuales, pero socialmente mediados –sujetos a códigos que permiten la comunicación y el entendimiento-, activados a través del diálogo, para establecer conexiones entre los pensamientos y las experiencias de individuos distintos.

Estos conceptos los encontramos en los escritos de Humberto Maturana, que afirma que:

‘Lo que nos constituye como seres vivos es el conversar [...] En el conversar construimos nuestra realidad con el otro’ (Maturana, 1997[1991], p.334).

La realidad entonces se representa a través de las palabras con las cuales la nombramos -la “realidad de significado” - en la cual la experiencia dialógica está determinada por el entorno y los procesos comunicativos son producto de la evolución y de la historia de la humanidad.

En la comunicación el significado se construye, se modifica y se transforma, según la capacidad de interpretación de cada individuo y de la facultad que tiene el ser humano de apropiarse de la realidad y no consiste en la mera acumulación de datos, sino en la generación de informaciones sobre la realidad que cada uno observa, percibe e interpreta, generando nuevos datos e informaciones.

Según Umberto Eco:

‘la información consiste más en lo que puede decirse que en lo que se dice’ (Eco, 1972, p.58).

Y añade que:

‘información significa [...] la medida de una libertad de elección dentro de un sistema de probabilidades determinadas’ (Eco, 1972, p.66).

Es la comunicación -proceso activo-, lo que establece la relación entre palabras y mundo: a través del habla no sólo se puede describir el mundo y su realidad, sino también actuar en ello, y sobre todo, en cierto modo, actuar sobre los otros individuos.

Es más, la comunicación es la mediación entre el pensamiento propio y el pensamiento ajeno y a través de ella el ser humano entra en lo real y se deja conocer por el “otro”, en la transmisión de sus conocimientos y de las experiencias adquiridas en la relación con el mundo.

Sin embargo, no es simplemente el pensamiento que se da a conocer o da a conocer su realidad nombrada, sino es el distanciamiento de sí mismo -sin aislarse o renunciar a sí-en la búsqueda de una alteridad y de una apertura hacía ella, contemporáneas al conocimiento -que es el acto que se produce con la comunicación-, desarrollando sus potencialidades de ser otro.

La comunicación es necesariamente interpersonal, y conlleva una dimensión esencialmente interpretativa: no es simplemente un intercambio de informaciones, sino su interacción, donde la contribución de cada comunicante es indispensable para producir lo nuevo en el otro, donde el significado no se emite ni se recibe, sino se genera, en una interacción constante.

Al igual que la interpretación, la comunicación también es un proceso sin fin, donde el significado queda abierto a las infinitas interpretaciones, se genera en su devenir, en el continuo intercambio de informaciones que permiten a la forma de manifestarse.

Sin embargo el hombre vive en un mundo, representación de su historia -articulación entre pasado y futuro-, proporcionado por una cultura y un lenguaje determinados, que condicionan su conocimiento y su interpretación de la realidad, que no pueden ser exclusivos de cada hombre, sino compartido por individuos distintos, para la construcción del conocimiento, y como dice Maldonado hay que “substraerse [...] del supuesto arbitrario según el cual somos herederos de nuestro mundo, cuando por el contrario nuestro mundo es realización nuestra” (Maldonado, 1972, p.13).

  • Experiencia formativa y aprendizaje

Como dice Morin:

‘en la sociedad humana, con la constitución de la cultura, los individuos desarrollan sus aptitudes en el lenguaje, en el artesanado, en el arte, es decir que sus cualidades individuales más ricas emergen en el seno del sistema social’ (Morin, 1980[1977], p.131).

Así que en la construcción de la cultura humana se pasan los logros adquiridos de generación en generación, a través de los procesos formativos (aprendizaje), entendidos no como imitación, ni como adquisición de un saber previo, acumulativo, sino de un saber en construcción, desarrollo del intercambio de informaciones entre los seres humanos, asumiendo y generando, a la vez, el propio legado histórico.

La evolución se da cuando los individuos integran lo que han aprendido y lo introducen -transformado- en sus propias representaciones, gracias a la capacidad de transmitir las propias experiencias a las siguientes generaciones.

La historia de la humanidad, de hecho, se construye a través de las interacciones de las experiencias humanas y de la transmisión de las informaciones previas, a las cuales el proceso cognitivo añade aportaciones para mejorar lo existente y definir lo nuevo, donde “existente” y “nuevo” pueden coexistir y equilibrarse mutuamente, como partes de un mismo proceso de comprensión y construcción del conocimiento.

Considerar el conocimiento como proceso, significa considerarlo dinámicamente y por consiguiente transformar la concepción del aprendizaje, para entenderlo también como proceso -más allá de una adquisición del saber o de una adecuación a una realidad preestablecida- y cuyos objetivos también están en un constante cambio.

En esta perspectiva el ser humano está en un estado de continua formación, en la construcción de una socialización del saber, compartiendo habilidades que favorecen el aprendizaje y amplían las facultades de pensamiento, estableciendo, en la interacción entre sujetos, unas bases para el desarrollo de la cultura, en la medida en que son capaces de transformar las informaciones en conocimiento.

Las informaciones también son múltiples y en constante mutación, en el tiempo y en el espacio, y generan lo nuevo a través de lo existente, y su procesamiento es tanto más provechoso cuanto más es capaz de producir transformaciones que generen nuevos conocimientos, tejiendo la cultura.

En este sentido, el ser humano es un proceso de generación a su vez, en el que el sujeto es el activador de su propio conocimiento, construyendo una realidad socialmente objetivada paralelamente a su propia realidad subjetiva.

Es la sociedad lo que debe crear las condiciones necesarias para que los individuos puedan construir sus realidades subjetivas, propiciando las situaciones en las que puedan compartir y generar una realidad objetiva, un mundo de significados que cada individuo pueda atribuir a esa realidad.

En la sucesión de los cambios que se verifican a lo largo del proceso, los elementos se funden y los términos individual, social, técnico, ambiental se compenetran, se relacionan en una visión integradora, resaltando las interacciones y las interdependencias en la generación de las formas.

La cultura no se posee, ni se representa pasivamente, sino se genera a partir del desarrollo de cada individuo en el intercambio con el otro, donde cada uno es capaz de extrapolar su propia diferenciación de los demás, en un proceso abierto y participativo de múltiples interpretaciones, aportando sus conocimientos y formándose como ser humano. Desplegando la realidad, explicitando lo implícito: volviéndose proceso generativo.

La representación de la realidad por lo tanto es un fenómeno muy complejo, en el cual intervienen no solo las capacidades individuales, sino las interacciones entre los hombres y entre el hombre y el medio, además de las técnicas específicas adquiridas con el aprendizaje -en su forma activa-. En ella, la generación del mundo se puede inferir a partir de la interacción entre los procesos de percepción, de comunicación y de conocimiento de la sociedad, -es decir, a partir de la forma del mundo-, en su construcción cultural y social, donde la forma no es determinada por el hombre, ni por el medio solamente, sino surge y se genera en el fluir de sus interacciones: es la relación dinámica entre los dos.

3. Extensiones

Se asume, entonces, que los procesos de representación se dan por aproximaciones sucesivas, a partir de la facultad perceptiva, en la traslación de la información desde el exterior hacia el pensamiento, que transforma la información en un proceso de comprensión; pasando por la comunicación, compartiendo los conocimientos con otros sujetos, en la experiencia dialógica, que devuelve el pensamiento al exterior; y finalmente llegando a la generación de la cultura, que precisa una clasificación y una organización de las informaciones, posibilitando el desarrollo de una subjetivación colectiva, para dar un sentido a la realidad.

Todo ello constituye las capacidades de representación del ser humano para generar realidades compuestas por acciones y experiencias, en relación a las múltiples interacciones que en ellas se pueden dar, (re)construyendo una unidad, donde ya no es posible aislar cada interpretación, sino donde los procesos del vivir son procesos cognitivos. Éstos ya no son representaciones del mundo sino su generación continua, que contiene en sí lo que se va desplegando, donde el sujeto es el constructor de su propio conocimiento, a partir de las relaciones dinámicas y de sus condiciones sociales, en su devenir histórico y cultural.

Estos conceptos pueden aplicarse a todos los productos de la actividad humana, a través de la experimentación y la reflexión sobre la posibilidad de una inteligencia y de una creatividad conectiva, destinadas a modificar los fundamentos de la generación del mundo.

Referencias

Bateson, G., 1994. Mente e natura: Un'unità necessaria. Milano: Adelphi.

Eco, U., 1972. La estructura ausente: introducción a la semiótica. Barcelona: Lumen.

Focillon, H., 1983. La vida de las formas y elogio de la mano. Madrid: Xarait. 1ª edic. 1943.

Maldonado, T., 1972. Ambiente humano e ideología: notas para una ecología crítica. Buenos Aires: Nueva Visión.

Maturana, H., 1997. El sentido de lo Humano. Chile: Dolmen. 1ª edic. 1991.

Morin, E., 1980. El método: la naturaleza de la naturaleza. Madrid: Cátedra, 1980. 1ª edic. 1977.

Serres, M., 1995. Atlas. Madrid: Cátedra. 1ª edic. 1994.

Tapia Martín, C., 2011. Capturar forma con artes prohibidas. Arquitectura y generación de la forma para un incierto inicio del Siglo XXI. Editorial Académica Española.

Mediations: from the representation of reality to the generation of the world

Simona Pecoraio

Simona Pecoraio is an architect and Master in architecture, researcher at the OUT_Arquías group, of the Department of History, Theory and Architectural Composition of the University of Sevilla. She studies the  del Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónica de la Universidad de Sevilla, España. She studies the impact of social changes in urban areas and the city as popular imaginary formation.


How to quote this text: Pecoraio, S., 2012. Mediations: from the representation of reality to the generation of the world. V!RUS, [online] December, 8. Translated from Spanish by Bryan Brody. [online] Available at: <http://www.nomads.usp.br/virus/virus08/?sec=4&item=6&lang=en>. [Accessed: 22 November 2019].


Abstract

This essay is part of a wider investigation, which seeks to deepen the understanding of form creation in a comprehensive way. Although it takes the form of a look toward architecture and its relations to the world, this article provides different approaches emerging from the changes affecting socio-cultural context, scientific systems and technological tools, with origins in new forms of knowledge creation, the use of information and technology management.

Based on a series of questions, which include concepts from different disciplines, we consider the form and manner of representing it as a condition of its creation in architecture. We discuss processes (sensory experience and perception, dialogical experience and communication, cognitive experience and learning) which, on the one hand, have in common a generative character, and on the other, occur through interpretation.

The representation of reality, as a complex phenomenon, determines changes in the physical, social and cultural conditions of man, mediating the relationship between humans and their environments, and is interwoven in knowledge spatialization processes as a result of a generative process in which we all participate.

Keywords: form, processes, interpretation, transformation, creation.


1. Intentions

This study arises as a reflection on the concept of form creation, which has always had enormous importance in the architectural discipline. Architecture, in its current phase, is being redefined, analyzed regarding intervening situations, which are also being constantly redefined. The discipline is seeking to respond, on the one hand, to changing lifestyles and cultural societies and, on the other hand, to transformations of scientific systems and instruments of knowledge.

In this changing scenario, the concept of art as mimesis-representation of a prior reality, and of art as creation or production of a new reality, allow space for art as creation – transformation of a possible reality (or realities) – as a potential, contingent fact that may or may not act on the outside world, interacting with it, where, as Henry Focillon affirms, "from the moment it appears, form is liable to be interpreted in various ways" (1983[1943], p.11, our translation1).

Far from establishing new theoretical formulations, the goal of this work is to identify new possibilities for understanding, with regard to the currently changing situation, through an investigation open to the variability of constantly changing fields of study. Uncertainty, complexity and multidimensionality are the current variables of an infinite series of nonlinear processes that occur continuously, and in which form is also a process in development. Through these variables, the fundamental concepts and systems of representation have mutated, introducing new ideas to which architecture as extension can no longer give form.

However, it is fair to recognize that it is from the world of architecture that comes the impulse, the instinct to locate reality, to support it with a network of elastic coordinates – nature itself is a network of networks, a network of relationships and interactions – creating new and more complex representation parameters, necessarily non-interdisciplinary but rather crossing boundaries; transdisciplinary.

2. Form as phenomenon in trans-formation

Form is not something man invents or produces, but something he allows to be, thereby becoming the very object of his representation. In this case, form can be defined as a relationship, as a set of possibilities in which the forms are not, but become, passing through interaction processes in which they are realized, altering their initial conformations and producing new forms.

All that has form carries information collected by the senses and transmitted to the brain: form is the medium of thought, and is generated from the interactions of the knowledge of each us, in a world that is continually generated. Information is what allows the human being to shape what he (re)cognizes and the interpretation(s) he makes of reality, and through his (individual and collective) history, creates the dimensions of his culture and a meaning for his existence.

It could be said, then, that man is an activator of reality, but there is no doubt that life itself begins and ends passively: we are born in a time and place that we do not decide, get sick and suffer, die, and worse, we are aware of this. However, it is a passivity that resolves into activity, into the ability to perceive and act while the process of transformation is begun, as a condition of existence, in the relationship with the “other”.

As Edgar Morin explains in the first volume of his Method (first published in 1977):

‘The idea of transformation means change of form, i.e. (de)formation, formation (morphogenesis), metamorphosis’ (Morin, 1980[1977], p.187, our translation2).

He later adds:

‘The trans retains and continues the idea of circulation and motion. And thus we reencounter the first characteristic of action: motion’ (Morin, 1980[1977], p.89, our translation3).

Transformation is therefore a process triggered by each man, who achieves his realization through the representations of his actions on it, with the goal of developing and enriching the interpretation of processes.

These are the acts through which the medium has transformed, to create a new reality – a reality for which it no longer matters whether it is natural or artificial, interior or exterior, constructed or imagined, but that can be all of these, in an open process – a chance to give new forms to the initiatives of interpreters. Thus, representative and generative processes would be integrated in an interaction capable of producing new and varied meanings, where shape continues to transform in a process that never ends.

Morin continues:

‘The observer is also part of the definition of the observed system, and the observed system is also part of the intellect and culture of the observer-system. A new systemic totality is created in and through this interrelation, which encompasses them both’ (Morin, 1980[1977], p.170, our translation4).

Representation, then, is what underlies an individual’s knowledge, and in this concrete case, the knowledge of form.

However, interpretation is what allows form to be unraveled, to be (re)presented in the infinite potentialities and transformations that may occur, conjugating perception: exchange of information with the medium, which recognizes form, communication: information exchange with another, who expresses it, and learning: the accumulation of information, which organizes it, all belonging to the same process of representing the world. Man actively participates in his dynamism, and through it "forms are submitted to the principle of metamorphosis, which continually renews them" as stated Focillon (1983[1943], p.13, our translation5).

  • Sensory experience and perception

Sensory experience of the reality around him enables man to receive data on the properties of his surroundings and is the first form of representation of the world around him.

As Gregory Bateson says:

1 From original in Spanish: desde que aparece la forma es susceptible de ser interpretada de diversas maneras.

2 Translated from original in Spanish: la idea de transformación significa cambio de forma, es decir: de-formación, formación (morfogénesis), metamorfosis.

3 Translated from original in Spanish: el trans conserva y continúa la idea de circulación y movimiento. Y así reencontramos el carácter primero de la acción: el movimiento.

4 Translated from original in Spanish: el observador forma parte también de la definición del sistema observado, y el sistema observado forma parte también del intelecto y de la cultura del observador-sistema. Se crea en y por una tal interrelación, una nueva totalidad sistémica que engloba a uno y otro.

5 Translated from original in Spanish: las formas están sometidas al principio de las metamorfosis que las renueva continuamente.

‘Perhaps it is at this abstract level that learning and genetics converge. Genes may influence how a particular animal will perceive and classify its learning contexts. However, mammals, at least, are also able to learn about the context’ (Bateson, 1994, p.92, our translation6)7.

It is thanks to the brain that the human being can classify and correlate data (by similarity or difference) and transform these data into information.

Through perceptual experience - not sensory, but mental -- man begins to transform information, to organize and process it as forms, and can – trained to represent it as such – recognize and generate his very world through it.

Information is the essential element for generating, in humans, a consciousness of one’s knowledge. This consciousness renders possible not only the process of representing objects but allows the representation of men as beings.

At this point, a foray into structuralism becomes necessary, and more specifically, into the structuralist totality as a nonpositive value: Structuralism is a combination or permutation scheme, equipped with an auto-closure, no matter how ineffably fluid and dynamic its processes are. However, Carlos Tapia Martin, in his recent book Capturing Form with Forbidden Arts: Architecture and Form Creation for an Uncertain Beginning of the 21st Centry8, 2011, states that:

‘Structures, it should be recognized, oppose extremes and establish mediation between them, devising a logical system that introduces the notion of relationship as the basis for the of thought mechanism, as Levi-Strauss himself asserts" (Tapia Martín, 2011, p.38, our translation9).

It can be seen therefore that knowledge is a generative process and there is no clear delineation between what man perceives from the outside and what he creates inside: knowledge of the world is his continuous creation, a product of interpretations of the subject, in its own respect in a process of construction, in a continuous exchange of information with objects and subjects.

The human being is in a state of permanent representation; in a continuous creation process, in which each subject shapes himself.

As Morin explains:

‘The observed system is perceived and conceived by a cerebral system, which is part of a living system of the human sort, which itself is part of a sociocultural multisystem and is related ever more closely to the whole anthropo-social universe’ (Morin, 1980[1977], p.170, our translation10).

In the observing subject, an internalization of the object observed is generated – an expression of the participation and of the active relationship of the subject with the creation of the object itself. This creation is always itself generative and interpretive. From the moment in which the subject recognizes the observed object, he is externalized and perceived as a property of the object and external to the subject.

This is the essence of perception – that it does not make explicit, but generates the world – where a man's life can be understood as an iterative process of knowledge, and where the "object" is not recognized as an object in itself, but as set of relationships which the brain receives and processes instantly: form is generated when you recognize the relationships in it.

However, the perceptual system is not based solely on sensory experience: man builds his perceptual experiences (memory), which once organized and processed condition his way of representing the world, in addition to having the ability to anticipate (imagination), through which he develops knowledge that allows him not only to discover, but to create new forms.

So the process occurs not only between external environment stimulus and information processing, but also taking into account the prior knowledge, memories and expectations of each individual, combining to create complex and different perceptions for all.

All these capabilities are formed during the interactions between living things and the environment, in the flow of reciprocal exchanges, creating a reality that is merely the set of perspectives and experiences that each individual acquires through life, in a continuous renewal of perception, which is, on the one hand, access to representation and, on the other, a layout of the world, at the intersection of the experiences and interpretations of "self" with those of the "other".

Perception, however, is not sufficient to understand the world, the meaning of which is woven in the intersubjective creation of reality, contributing to the development of thinking and being.

Communication is the condition for achieving intersubjective reality, whose interpersonal character allows for the dialectical exchange of information with other individuals who share a common reality, each contributing their own point of view, rendering possible the recognition of the same experiences by different individuals.

As Michel Serres says:

‘[…] the transmission of the knowledge, experiences and journeys in one’s life does not consist only of teaching them point by point and one place after the other, but these trivial places must fit together in a global vision which embodies culture’ (Serres, 1995[1994], p.14, our translation11).

  • Dialogical experience and communication

The dialogical experience – an essentially human reality, as a manifestation of subjectivity itself -- is what allows man to access the representation of the thoughts and experiences of others.

Through it, man is not only capable of receiving information from his environment and interacting with it, but can also exchange it with other individuals, transferring to them his knowledge about his relationship with the medium, in accordance with a mutually generative relationship, to establish a common ground for the sharing of human experiences.

In fact, the term communication in its etymology means "to divide", "share", and therefore it is not a process of transmitting information, but a process of interaction between subjects, elements, which is necessary for the constitution of society as a reality, as a sharing of newly generated knowledge.

In the dynamics of dialogical processes, organized information is that which allows communication as a balance between distinct beings, where the language expresses the will to achieve that balance, representing the desire to share one’s thoughts and experiences.

So language represents one element in the creation of human reality – an element that allows one to confront and interpret said reality, establishing knowledge creation processes, characterized by individual thought processes, but socially mediated; subject to codes that enable communication and understanding, activated through dialogue, to establish connections between the thoughts and experiences of different individuals.

6 Translated from original in Spanish: Quizás es en este nivel abstracto que confluyen aprendizaje y genética. Los genes pueden tal vez influir en un animal determinado el modo en que percibirá y clasificará los contextos de su aprendizaje. Pero los mamíferos, al menos, son también capaces de aprender lo que se refiere al contexto.

7 The quote is translated from the Italian text: Bateson, G., 1994. Mind and Nature: Un'unità necessaria. Milano: Adelphi.

8 Title translated from Spanish: Capturar forma con artes prohibidas: Arquitectura y generación de la forma para un incierto inicio del Siglo XXI.

9 Translated from original in Spanish: Las estructuras, es de reconocer, contraponen los extremos y establecen mediaciones entre ellos, ideando así un sistema lógico que introduce la noción de relación como base del mecanismo del pensamiento, como asevera el propio Lévi-Strauss.

10 Translated from original in Spanish: el sistema observado es percibido y concebido por un sistema cerebral, el cual forma parte de un sistema vivo del tipo homo, el cual está inscrito en un polisistema sociocultural y, cada vez más cerca, enlaza con todo el universo antropo-social.

11 Translated from original in Spanhish: [...] la transmisión de un saber y de las experiencias y viajes de una vida no consiste únicamente en enseñarlos punto por punto y un lugar tras otro, sino que estos lugares triviales, deben acoplarse todos juntos en una visión global, que encarna la cultura.

These concepts are found in the writings of Humberto Maturana, who states that:

‘What constitutes us as living beings is the act of conversing [...] In the act of conversing, we construct our reality together with the ‘other’’ (Maturana, 1997[1991], p.334, our translation12).

Reality, then, is represented by the words we use to name it – the "reality of meaning" – in which dialogical experience is determined by the environment and communication processes are the product of the evolution and history of mankind.

In communication, meaning is constructed, modified and transformed, according to the interpretive capacity of each individual and the ease with which the human being appropriates reality. It does not consist of the mere accumulation of facts, but of the creation of information on the reality that everyone observes, perceives and interprets, generating new data and information.

According to Umberto Eco:

‘Information consists more of what can be said that of what is said’ (Eco, 1972, p.58, our translation13).

He adds that:

‘Information means [...] the extent of the freedom of choice within a certain system of probabilities’ (Eco, 1972, p.66, our translation14).

It is communication, an active process that establishes the relationship between words and the world; through speech can one not only describe the world and reality, but also act on it, and above all, in a certain way, act on other individuals.

Moreover, communication is mediation between one’s own thoughts and the thoughts of others and through it ​​man enters the real and makes himself known to the "other" in the transmission of knowledge and lessons learned regarding the world.

However, it is not just thought that discloses itself or makes known its named reality, but it is the distancing from oneself – without isolating or renouncing oneself – in the search for otherness and for an opening to it, contemporary to knowledge – which is the act that occurs with communication–, developing its potential to be another.

Communication is necessarily interpersonal, and carries an essentially interpretative dimension: it is not simply an exchange of information, but an interaction between information, where the contribution of each interlocutor is essential to produce the new15 in the “other”, where the meaning is not issued or received but is generated in a continual interaction.

Like interpretation, communication is an endless process, where meaning remains open to infinite interpretations and is generated as it progresses, in the continuous exchange of information, which allows form to manifest itself.

However, man lives in a world, in a representation of his own history, a joining of past and future, provided by a certain culture and language that determine his knowledge and interpretation of reality, which cannot be unique to each man, but shared by different individuals, for the construction of knowledge and, as Maldonado says, one must "avoid [...] the arbitrary assumption according to which we inherit our world, when in fact our world is our creation" (Maldonado, 1972, p.13).

  • Educational experience and learning

As Morin says:

‘In human society, with the formation of culture, individuals develop their skills in language, crafting, art, i.e., their best individual qualities emerge within the social system’ (Morin, 1980[1977], p.131, our translation16).

So in the construction of human culture, achievements are passed from generation to generation through educational processes (learning), understood not as imitation, nor as a cumulative acquisition of prior knowledge, but as knowledge in construction, a development of the information exchange between people, assuming and generating, at the same time, its own historical legacy.

Evolution occurs when individuals integrate what they have learned and introduce it, transformed, into their own representations, thanks to the ability to transmit their own experiences to the next generation.

The history of humanity, in fact, is constructed through the interactions of human experiences and transmission of prior information, to which the cognitive process makes contributions to improve that which exists and define that which is new, where "existing" and "new" can coexist and mutually balance one another, as parts of the same process of understanding and knowledge construction.

To consider knowledge a process means to consider it dynamically and, consequentially, to transform the conception of learning, to understand it as a process as well, beyond the acquisition of knowledge or adaptation to a pre-established reality whose objectives are also in constant change.

In this perspective, the human being is in a state of continual education, building a socialization of knowledge, sharing skills that enhance learning and expand the powers of thought, establishing, in the interaction between individuals, bases for the development of culture, as they are able to transform information into knowledge.

The information is also of a multiple nature and constantly changing, in time and space, and it generates the new through the existing17, and its processing is the more profitable the more it is able to produce transformations that generate new knowledge, thereby weaving the fabric of culture.

In this sense, the human being is a process of creation in his way – a process in which the subject is the activator of his own knowledge, building a socially objectified reality parallel to his own subjective reality.

It is society which must create the necessary conditions for individuals to build their subjective realities, fostering situations where they can share and create an objective reality – a world of meaning that each individual can attribute to that reality.

12 Translated from original in Spanish: Lo que nos constituye como seres vivos es el conversar [...] En el conversar construimos nuestra realidad con el otro.

13 Translated from original in Spanish: la información consiste más en lo que puede decirse que en lo que se dice.

14 Translated from original in Spanish: información significa [...] la medida de una libertad de elección dentro de un sistema de probabilidades determinadas.

15 Translated from the Spanish lo nuevo, “the new”, meaning “that which is new”.

16 Translated from original in Spanish: en la sociedad humana, con la constitución de la cultura, los individuos desarrollan sus aptitudes en el lenguaje, en el artesanado, en el arte, es decir que sus cualidades individuales más ricas emergen en el seno del sistema social.

17 Translated from the Spanish lo existente, which means “that which exists”.

In the succession of changes that take place throughout the process, elements are melted down and individual terms – social, technical, environmental – merge, interact in an integrating view, highlighting the interactions and interdependencies in the creation of forms.

Culture is not owned, nor is it represented passively, but is created from the development of each individual in exchange with “the other”, where each person is able to extrapolate his own differentiation from others in an open and participatory process with multiple interpretations, contributing his expertise and learning to order be a human being; displaying reality, making the implicit explicit – becoming a creative process.

The representation of reality is therefore a very complex phenomenon, which involves not only individual skills but the interactions between men and between man and the medium, as well as specific techniques acquired through learning in its active form. In it, the generation of the world can be inferred from the interaction between the processes of perception, communication and knowledge of society, that is, from the shape of the world, in its cultural and social construction, where form is not determined by man, nor by the medium only, but arises and is created in the flow of their interactions; it the dynamic relationship between the two.

3. Extensions

It is assumed, therefore, that processes of representation occur through successive approximations, from the perceptive faculty, in the translation of information from the outside to thought, that transforms information in a process of understanding, involving communication, sharing knowledge with other subjects, in the dialogical experience that returns thinking outside, and finally reaching the creation of culture, which requires classification and organization of information, allowing the development of collective subjectivation in order to make sense of reality.

All this constitutes the human capability to generate representations of realities composed of actions and experiences in relation to the multiple interactions that can occur in them, (re)building a unity in which it is not possible to isolate each interpretation, but where processes of living are cognitive processes. They are not representations of the world but of its continuous creation, which contains within in that which is unfolding, where the subject is the builder of his own knowledge, from dynamic relationships and their social conditions, in his historical and cultural progression.

These concepts can be applied to all products of human activity, through experimentation and reflection on the possibility of an intelligence and of a connective creativity, designed to amend the fundamentals of world creation.

References

Bateson, G., 1994. Mente e natura: Un'unità necessaria. Milano: Adelphi.

Eco, U., 1972. La estructura ausente: introducción a la semiótica. Barcelona: Lumen.

Focillon, H., 1983. La vida de las formas y elogio de la mano. Madrid: Xarait. 1st ed. 1943.

Maldonado, T., 1972. Ambiente humano e ideología: notas para una ecología crítica. Buenos Aires: Nueva Visión.

Maturana, H., 1997. El sentido de lo Humano. Chile: Dolmen. 1st ed. 1991.

Morin, E., 1980. El método: la naturaleza de la naturaleza. Madrid: Cátedra, 1980. 1st ed. 1977.

Serres, M., 1995. Atlas. Madrid: Cátedra. 1st ed. 1994.

Tapia Martín, C., 2011. Capturar forma con artes prohibidas. Arquitectura y generación de la forma para un incierto inicio del Siglo